escena: salón de un piso de “estudiantes”
(bueno, tres de ellas son estudiantes serias, la cuarta es estudiante entre comillas)
el grifo de la pila no funciona. así que no friego. non non. en cincuenta minutos se me vuelve a llenar la casa de personas con ánimo etílico. el comando antidomus murió ayer por la noche. mañana me voy a florencia a las ocho de la mañana. después, poco después, cojo el minimetro, después un tren y después un avión y luego un coche para meterme en el sitio que me pertenece por decreto ley.
hoy por la mañana tenía que ir al uficcio a entregar unos papeles, antes de las doce. me he despertado a las diez con resaquita pinzándome los párpaditos. los he cerrado un momento para soñar que cogía mis papeles, iba al uficcio y los dejaba allí. me he quedado super tranquila hasta las doce y veinte, que es cuando me he vuelto a despertar dándome cuenta de que el sueño era un sueño y de que sigo haciendo las mismas putas bajuras en todos los países.
soy una niña sumamente enganchada a lastfm y al lambrusco. no por ese orden. también estoy enganchada a las cariocas, a la cerveza de la plaza y al tabaco de liar.
los telefonillos en italia no tienen puesto el piso, si no el nombre de los inquilinos. me parece la ostia de curioso. italia es un país pensado para robar cosas y colarte en sitios sin pagar. ayer le regateamos la entrada a la domus al puerta. pasamos gratis.
es una península curiosa, y yo quiero ir a pompeya y llevarte a ver la fontana de noche.
qué bien va a estar.
que todo el mundo sepa que pertenezco a esas sábanas por decreto ley y que las cosas buenas empezaron en agosto y bla y bla. pero blabla del bueno, del que vale para quitar el pánico a las cosas demasiado grandes, no blabla de “sí, seguro que sí, no me cuentes milongas”. parece el mismo blablabla y durante tiempo pensamos que lo era, pero ahora sabemos que no.
arf argh urgh.
tengo ganas de rusear y de beber licorca del mosquito. echo de menos el licor café más que a mi perro pero menos que la calle del orzán por las mañanas, cuando no hay mucha gente.
no voy a negar que estoy pasando por una temporada peligrosamente lúbrica, mientras sangro y sangro como si el mundo se fuera a acabar el lunes, y puede que tenga algo de relación, mi sangre, mi lubricidad y el lunes. qué hay más lunar que este momento pentagruélico de devorar carne, hormonas, cerveza, ansia, conversaciones, cámaras digitales, imágenes pixeladas, verbos fatídicos y diminutivos?
nada más lunar que devorar ansias pequeñitas recubiertas de nutella.
el otro día me regalaron un bote de nutella de cinco kilos
vacío.
bella metáfora de cualquier cosa. se me ocurren siete ejemplos, y cuatro son mentira.
también me estoy haciendo adicta a las entradas interminables.
no me quiero ir a blogger otra vez pero quiero colgar canciones oh si.
cousas que pasan. cousas.
gracia y yo vamos a luchar contra bigotito. bien.